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PASOS A SEGUIR PARA EL SALVAMENTO DE MATERIALES DE BIBLIOTECA DAÑADOS POR EL AGUA - parte 8

TECNOLOGÍAS DE SECADO AL VACIO Y SECADO POR CONGELACIÓN AL VACIO (LIOFILIZACIÓN)

Es importante comprender que los procesos usados por las compañías de secado al vacío y secado por congelación al vacío (liofilización) difieren considerablemente dependiendo de los requerimientos específicos del material a secar. La mayoría de estas compañías han desarrollado sus tecnologías para usarlas con alimentos. Pocas han tenido experiencia en secar papeles y libros y, por lo tanto, pueden no saber si el sistema operativo que usan normalmente sea seguro o rentable económicamente para este propósito. La liofilización o secado por congelación al vacío tiene un número considerable de ventajas sobre el secado al vacío puesto que el agua permanece en estado de congelación durante la sublimación, un proceso que elimina un paso ya que el agua pasa del estado sólido al gaseoso directamente. Esto evita la mayor parte de los problemas asociados con los ensanchamientos, pegados y capilaridades de los medios sensibles y/o solubles en agua. El secado al vacío, considerado generalmente como un proceso que transforma el líquido en vapor, resultará mucho más susceptible a riesgos relacionados con ensanchamientos, distorsiones, pegados y manchas.

Aunque se ha demostrado que ambos métodos de secado han dado resultados satisfactorios en una gran diversidad de casos de recuperación tras desastres, la comparación entre ambos, tras un desastre, no se ha efectuado. Nuestra preferencia es por el secado por congelación al vació porque es, de los dos, el menos "agresivo". Sin embargo hay situaciones donde, por ejemplo, han sido afectados documentos de archivo y donde hay un porcentaje bajo de materiales intrínsecamente valiosos, en los que el secado al vacío ha dado resultados satisfactorios. La elección entre ambos sistemas deberá estar regida por la naturaleza, el valor y la condición física del material dañado. Las colecciones raras, de un valor significativo, necesitan ser secadas con la debida atención a la delicadeza del substrato y de los medios y es por esta razón por lo que sugerimos al comienzo que tales materiales deben separarse de los menos raros.

El secado por congelación al vació que se usa para secar especímenes animales se hace a temperaturas internas muy bajas en la cámara; más bajas de las que se utilizan para la mayoría de los procesos alimenticios. El secar un espécimen animal puede llevar varias semanas. Con este secado lento los costes son altos. Se necesita una energía térmica alta para hacer el proceso efectivo y rentable y la mayoría de los materiales de libros y papeles pueden aguantar temperaturas más altas que las utilizadas para secar especímenes animales delicados.

Si una cámara de secado al vació o de secado por congelación al vacío se ha diseñado para trabajar con fuentes de calor interno, estas no deben tocar el material a secar para evitar recalentamientos y quemaduras. La temperatura interna de una cámara no deberá ser mayor de 1000F (37.80C). Para materiales delicados, incluyendo los materiales de los libros más antiguos en los que hay mezclas de papel, piel, pergamino, madera, etc., deberá utilizarse temperaturas por debajo de la ambiental o de las usadas para secar especímenes animales a fin de secar el material lentamente y bajo seguimiento cuidadoso. (Nota: El especificar un límite máximo de 1000F se debe a que consideramos esta una temperatura segura. En este momento no hay suficientes datos para evaluar los efectos de temperaturas superiores).

Es importante darse cuenta de que el éxito de cualquier sistema de secado a gran escala depende de la capacidad del sistema para detener el desarrollo del moho durante y después del proceso de secado. Sea consciente de los riesgos de aceptar materiales devueltos de los procesos comerciales de secado, a menos que exista la garantía de que ninguno retornará húmedo o mojado. Si se desarrolla moho tras la devolución, es posible que sea imposible de detectar si el material permanece metido entre cajas. El haber separado cuidadosamente los objetos contaminados con moho de los no contaminados durante el salvamento, la empaquetada entre cajas y la congelación, ayudará a determinar si el secado se llevo a cabo correctamente. Si el moho se desarrolla en el material no contaminado, probablemente el secado no se hizo correctamente o no se secó completamente el material.

El material infectado por moho, si se seca completamente bajo condiciones de secado por congelación, puede ser controlado con seguridad durante un corto período de tiempo, de modo que las esporas permanezcan lo suficientemente inactivas si el material se almacena tras el secado en un medio ambiente controlado artificialmente a unos 50 a 550F (10 a 12.50C) y una humedad relativa del 35% o menor. Sin embargo, no deben devolverse a las estanterías de las bibliotecas y archivos hasta que se haya tratado la contaminación por moho. Por esta razón recomendamos que al final del ciclo de secado, y mientras se encuentran aún en las cámaras de secado, todos los materiales contaminados por moho sean esterilizados. Si no se tomó un extremo cuidado en separar los materiales contaminados de los no contaminados antes de la operación de secado, recomendamos que cada tanda de secado sea esterilizada.

REHABILITACIÓN TRAS EL SECADO

Si se quieren obtener los máximos beneficios de la estabilización por congelación, se deberán hacer todos los esfuerzos para, primero, identificar y determinar el valor, condición física y número total de materiales dañados y, segundo, llevar a cabo un listado exhaustivo de aquellos materiales que pueden ser reemplazados y de aquellos que deberán ser recuperados y restaurados. La reposición suele ser, casi siempre, más barata que la restauración. Los volúmenes a recuperar necesitarán ser evaluados en términos de la cantidad de restauración que necesitarán y su probable coste. El mejor momento para hacer tales dictámenes, si no existe un plan de preparación frente a desastres, es después de que los volúmenes se hayan secado y antes de devolverlos a sus estanterías en las bibliotecas o archivos.

Los siguientes representan los pasos básicos que se deben dar tras el secado a fin de empezar a devolver el material a sus ubicaciones de costumbre:

* A menos que una compañía de secado pueda garantizar por escrito que ningún material se devolverá metido en cajas si este tiene un contenido de agua superior al 7% de su peso, hay una alta probabilidad de que algunas cajas contengan material húmedo que añadirá riesgos de desarrollo de moho tras el secado y el cual, si se permite su desarrollo, se extenderá rápidamente a otros materiales no contaminados si se deja sin revisar y, por lo tanto, sin detectar.

* Es importante que, cuando se preparen las especificaciones para un contrato de secado, no se especifique el contenido de agua aceptable como el promedio del contenido total de agua de los libros. Por ejemplo, el contenido de agua del bloque de texto en un libro puede ser menor del 7%, pero el contenido de agua de las cubiertas del libro puede ser de más de 7%. Por lo tanto es necesario especificar que el contenido de agua de todos y cada uno de los materiales que componen el libro sea menor del 7% del peso.

* No almacene el material en cajas sin abrir inmediatamente después del retorno de los congeladores industriales, incluso si esta parece la acción más conveniente a llevar a cabo en ese momento.

* Todos los libros y las ficheros de registros (tarjeteros) deberán desembalarse y colocarse en estanterías abiertas, en una zona de "rehabilitación" bien ventilada y con aire acondicionado, bien separados de las colecciones principales. El disponer de una zona de rehabilitación hace más fácil la valoración de la condición física de los materiales secados así como la identificación de aquellos que puedan ser reemplazados y de aquellos que deben ser limpiados y restaurados.

* Se deberá hacer una inspección aleatoria diaria, cuidadosamente organizada, de los materiales infectados por moho. Personal especialmente entrenado deberá llevar acabo esta labor tan importante.

* Se hayan esterilizado o no los materiales durante el proceso de secado, es necesario hacer un seguimiento de su comportamiento como una forma de control sobre la efectividad del secado y la esterilización, y también para identificar cualquier crecimiento potencial de moho y poder tomar la decisión adecuada antes de la devolución de estos materiales a las colecciones principales. Nos referimos aquí al seguimiento de los volúmenes "secos" mientras están en la zona de rehabilitación y después de su retorno a las estanterías principales. Este seguimiento deberá continuar a intervalos regulares durante, al menos, un año tras su retorno al sistema principal de estanterías de la biblioteca.

* Al preparar la zona de rehabilitación, prevea alrededor del doble de estanterías que hubiesen sido necesarias para abarcar las necesidades normales de los libros. Esto compensará los efectos de los libros distorsionados y expandidos, y proporcionará el espacio suficiente para que el aire permita al material recuperar el equilibrio de su contenido de humedad lo que, dependiendo de las circunstancias, podrá tomar una o dos semanas.

* Teóricamente, el equilibrio de humedad se puede lograr de nuevo al final de la sesión de secado, mientras el material está aún en la cámara de secado. La cámara se puede llenar de humedad para conseguir el resultado deseado. Sin embargo esto sólo es posible, y seguro, si se ha garantizado que el método de secado sea completo. Si queda algún material parcialmente húmedo al final de la sesión de secado, el llenar la cámara con humedad podría hacer que este material sea más vulnerable al crecimiento de moho.

* La zona de rehabilitación deberá mantenerse con una humedad relativa del 30 al 40% y a una temperatura inferior a 650F (180C). Tanto los controles de humedad como los de temperatura deberán poderse ajustar.

* Es aconsejable el mantener la colección en la zona de rehabilitación por un período de, al menos, seis meses. Durante este tiempo la temperatura y la humedad de la zona de rehabilitación puede modificarse gradualmente hasta conseguir las mismas condiciones que en las zonas de las estanterías donde será vuelta a colocar. Al final de este período, si no ha habido desarrollo alguno de moho, los libros pueden devolverse a sus estanterías originales y vigilarse como se indicó anteriormente. Es altamente deseable, pero normalmente no práctico, el dejar los volúmenes en la zona de rehabilitación durante otros seis meses en un medio ambiente que imite las condiciones normales en las estanterías, como comprobación contra el crecimiento de moho tras el secado.

* No deberá devolverse ningún material a las estanterías principales sin una inspección muy cuidadosa y, preferiblemente, no antes de que se haya completado toda la limpieza y restauración necesarias.

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