Preservation

Salvamento de emergencia de papeles pertenecientes particulares y dañados por inundaciones

National Archives and Records Administration USA
Agosto de 1993

Como depósito nacional de los registros del gobierno federal, los Archivos Nacionales y Administración de Registros (NARA) reconoce la importancia de los documentos familiares. Durante las inundaciones en la región central de los Estados Unidos en 1993, el personal técnico de los Archivos Nacionales elaboró una lista de consejos técnicos que sirviesen de guía a los particulares durante la emergencia y el salvamento para estabilizar los documentos, fotografías, libros y otros papeles personales dañados. Es importante resaltar que el daño por inundación puede ser irreversible en algunos objetos. El tratamiento de objetos de un alto valor monetario, histórico o sentimental únicamente deberá hacerse consultando con un conservador.

MOHO

Muchas personas son sensibles a la presencia de moho. Además, algunas especies de moho son tóxicas. Si se observa cualquier tipo de efecto pernicioso para la salud cuando se está trabajando con objetos mohosos, consulte a un médico o micólogo (el servicio de sanidad local puede prestar ayuda) antes de continuar el tratamiento.

La mejor forma de prevenir o detener la aparición de un brote de moho, es aislar los objetos de las condiciones medio ambientales que favorecen el crecimiento del mismo: altas temperaturas, humedad relativa alta, aire estancado y la oscuridad. La prioridad principal es la de secar los objetos que estén contaminados por moho (ver instrucciones más adelante). Si los objetos mojados y enmohecidos no se pueden secar inmediatamente, pueden ser estabilizados mediante la congelación. El ubicar los objetos dañados en un congelador particular o comercial corriente, no matará el moho pero lo pondrá en un estado inactivo hasta que haya la oportunidad y la forma de acceder a un tratamiento apropiado. Entonces, con más calma, se podrán descongelar y tratar paquetes más manejables de objetos.

El moho activo tiene una apariencia aterciopelada o viscosa. El moho inactivo es seco y polvoriento. No intente eliminar el moho activo, tan sólo conseguirá extenderlo o manchar. El moho que permanezca activo tras la congelación o después de que el material albergante este seco, puede ser tratado con una breve exposición (1 a 2 horas) a la radiación ultravioleta del sol. Se debe tener sumo cuidado cuando se tratan los materiales al aire libre: una radiación excesiva podría causar decoloración; el viento podría causar daños físicos si los objetos son llevados de un sitio a otro; y una humedad relativa alta o una condensación consecuencia de cambios rápidos de temperatura, podría exarcerbar realmente el crecimiento del moho.

Las esporas del moho inactivo se reactivarán tan pronto como las condiciones sean favorables. Deberán, por tanto, ser eliminadas de los objetos mediante brochas o por aspiración. Este tratamiento deberá llevarse a cabo al aire libre para que otros materiales y espacios no sean "infectados". Cuando limpie moho con brocha, use una limpia y de color claro y hágalo con movimientos suaves de barrido. Cambie las brochas sucias con frecuencia para evitar esparcir el moho de un objeto a otro. Cuando aspire, ponga algún tipo de filtro delante de la boquilla del aspirador de baja succión a fin de que recoja los pedacitos que se puedan desprender inadvertidamente del objeto.

LIMPIEZA Y SECADO

El papel es muy frágil cuando está mojado. Manéjelo con cuidado. En algunos casos será deseable eliminar el barro y la suciedad endurecidos. La suciedad que deja la inundación al remitir puede estar contaminada. Se deberán tomar precauciones tales como el uso de guantes de goma. Si los objetos están aún húmedos, el sumergirlos y agitarlos suavemente en un baño de agua fría y limpia eliminará el exceso de suciedad. Este tratamiento nunca se intentará con imágenes que estén poco nítidas o borrosas, o descoloridas como resultado de la inundación.

SECADO POR VENTILACIÓN

Los libros, documentos o fotografías mojados que no puedan secarse por oreo en el plazo de dos días, deben congelarse para inhibir el crecimiento del moho. Una corriente de aire secará con efectividad la mayoría de los objetos. Pueden darse distorsiones físicas, pero se salvará la información documental. Para obtener las condiciones óptimas de secado, los ventiladores se pondrán al máximo de su potencia (sin dirigirlos directamente sobre los materiales a secar). El material secante será limpio y absorbente. Las opciones incluyen: papel secante, papel de periódicos no impreso, toallas de papel, trapos, tela acolchada de algodón (como para forros de colchones), etc. La red o malla de nylon (tal como la que se usa para mallas de ventanas) templada entre bastidores y colocados dejando un espacio entre uno y otro, proporciona una excelente alternativa para secado y que ocupa muy poco espacio. La superficie porosa fomenta la circulación del aire y ayuda al secado rápido.

Sin intervención, los materiales satinados tales como las cubiertas de papel de las tapas de los libros, revistas, libros de arte, etc. se pegarán entre sí. Si son de un gran valor, estos objetos ser án deberán recibir primera prioridad en el salvamento. Los materiales satinados sueltos deberán extenderse, individualmente, para su secado por oreo. Las páginas de los materiales satinados encuadernados, deben ser interfoliados hoja por hoja para evitar que se peguen entre sí. El papel encerado puede ser usado como material para interfoliar. Los volúmenes de papel satinado secados de esta forma pueden sufrir una considerable distorsión física.

Libros

Coloque material interfoliante entre el bloque de texto y las cubiertas. Si el tiempo y los suministros lo permiten, también deberá colocarse material interfoliante de forma intermitente a lo largo de todo el texto. Los volúmenes deben abrirse como en abanico y colocarse de pie sobre sus cantos con el material interfoliante extendido más allá de los bordes del libro. A medida que el agua evaporada sea absorbida por el material interfoliante el secado se intensificar á. Reemplace el material interfoliante cuando este se empape, e invierta el volumen en cada ocasión para asegurar un secado homogéneo.

Documentos

Séquelos en posición horizontal en pequeños montones (1 cm. de altura) y de ser posible, individualmente. Cambie el material secante que ha puesto debajo de los objetos a medida que este se empape.

Fotografías, Negativos, Película cinematográfica Hay diversas clases de fotografías altamente susceptibles de ser dañadas por el agua siendo su grado de recuperación muy bajo. Evite tocar la superficie de las fotografías y de los negativos. Examine con detenimiento las fotografías antiguas, y si no se puede identificar la técnica del proceso fotográfico, póngase en contacto con un conservador que le aconseje. Nunca congele ni fotografías antiguas ni negativos.

La mayoría de las fotografías, negativos y diapositivas pueden secarse satisfactoriamente una por una y puestas boca-arriba mediante una corriente de aire. Cambie el material secante que ha puesto debajo de las fotografías conforme se vaya empapando. Las fotografías y negativos contemporáneos que aún estén mojados y que se hayan pegado entre sí, pueden separarse tras remojarlos en agua fría. Sin embargo, este tipo de tratamiento puede ocasionar da ños irreparables. Los objetos de mucho valor, especialmente las fotografías de las que ya no existen los negativos, deberían ser remitidas a un conservador inmediatamente.

Objetos enmarcados

Remueva primero el material que esta entre el marco y por detrás del objeto. Si el objeto no está pegado al cristal, sepárelo con cuidado del marco y séquelo por oreo. Si está pegado al cristal, no trate de sacarlo del marco. Séquelo tal cual con el cristal boca-abajo.

A veces el daño causado al objeto es irreversible. El tratamiento de objetos de un alto valor monetario, histórico o sentimental sólo deberá ser llevado a cabo habiendo consultado con un conservador. Las decisiones sobre el tratamiento de los materiales pertenecientes a una institución, sólo deberán ser llevadas a cabo por personal cualificado.

En los Estados Unidos la asociación de profesionales de la conservación, el American Institute for Conservation (AIC), tiene a la disposición del público una lista de profesionales en todas las regiones del país.

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