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La Desegregación escolar e historias sobre los derechos civiles

El condado de Orange, California 

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Durante el otoño de 1944, Gonzalo y Felicita Méndez intentaron inscribir a sus hijos en la escuela Main Street School, a la cual Gonzalo había asistido cuando era niño. Sin embargo, el distrito había cambiado las líneas limítrofes que excluían a las comunidades mexicanas. (El distrito escolar también segregaba a los niños japoneses-americanos. Sin embargo, se aprobó una enmienda en enero de 1945 que permitió la inscripción de estos niños en Main Street School). Pero, los hijos de Méndez fueron asignados a la escuela Hoover Elementary School, la cual fue establecida específicamente para niños mexicanos. Otros padres latinos pertenecientes al condado de Orange pasaban por la misma situación con sus hijos. Con la ayuda de la organización Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC), colaboraron con la familia Méndez y llevó a corte a 4 distritos escolares locales, incluyendo Westminster y Santa Ana por segregar a sus hijos y a 500 niños más. Esta demanda se escuchó en ambos tribunales- el estatal y el federal.

En el juicio estatal, los directores del condado de Orange usaron imágenes estereotípicas de los mexicanos para explicar el razonamiento detrás de su política escolar. Uno hasta declaró que “ los mexicanos son inferiores en términos de higiene personal, habilidad, y visión económica.” Continuó diciendo que su falta de manejo del inglés les impedía aprender las rimas Mamá Ganso y que tenían deficiencias higiénicas tales como piojos, impétigo, tuberculosis, y por lo general tenían manos, cuellos, caras, y oídos sucios. Esto, él declaró, merecía una separación.

El abogado de Méndez, David Marcus, llamó a científicos sociales expertos como testigos para discutir los estereotipos. También impugnó, según la enmienda 14, la constitucionalidad de la segregación educacional. También llevó a Carol Torres, una niña de 14 años, al estrado de testigos para refutar las declaraciones que los niños mexicanos no hablaban inglés. Felicita Méndez también dio un testimonio sobre su vida familiar diciendo: “Siempre le decimos a nuestros hijos que son americanos.”

Pasó casi un año antes de recibir la decisión del juez estatal Paul McCormick. El resolvió que no había ninguna justificación en base a las leyes de California para segregar a los niños mexicanos y que hacerlo es “una clara negación de la cláusula de protecciones igualitarias de la enmienda 14.” Los distritos escolares luego apelaron, parcialmente en base de una estrategia de los derechos estatales. En 1947 el 9no Tribunal Superior de los Estados Unidos sostuvo la resolución de la corte estatal y los distritos escolares del condado de Orange retiraron el pleito.


El caso Méndez v. El Distrito Escolar de Westminster, dio un golpe importante a la segregación escolar en California. El caso representa uno de los crecientes esfuerzos de los mexicanos-americanos en el siglo 20 para condenar los prejuicios sistemáticos, y confrontar las problemáticas de raza, clase, y ciudadanía. El caso Méndez también es importante ya que subraya que la lucha por los derechos civiles en América cruzaba líneas regionales, raciales, y étnicas. En este caso, el NAACP (con el coautor Thurgood Marshall) y otras organizaciones de derechos civiles como la Liga de Japoneses-Americanos y el Gremio de Abogados Nacionales interpusieron un escrito amicus curiae. El caso resultó en la aprobación del proyecto de ley “Anderson” (the Anderson Bill), una medida que derogó todos los códigos escolares que exigían la segregación. El proyecto de ley entonces fue firmado por el gobernador, Earl Warren.

 

 

 

 

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